miércoles, 13 de abril de 2016

Apenas quedan tres abismos entre nosotros y  el consuelo de que algún "ojalá" amenizará estos 102 años luz que separan nuestras manos.Nuestros rasguños cicatrizarán dolorosamente añorando una gélida caricia mientras los besos que consiguieron escapar, se esconden de puntillas en tu nuca y amenazan con saltar al vacío. Quizá entonces dejaremos de ser las víctimas de la dulce ironía. Quizá entonces el karma nos dejará dar una bocanada de aire fresco, antes de estrangularme mientras miras temblando. Quizá entonces, sólo entonces, podré regalarte el último suspiro, el último te quiero y quizá entonces, sólo entonces, habría muerto de amor. Seré el mártir cupido, que prefirió lanzarnos el arco, en lugar de la flecha, para ser nosotros quien nos disparásemos en el pecho dándonos la espalda, fingiendo que tenemos una vida ajena al otro, solo para evitar vernos sangrar. Fingiré estar ciego para conseguir frenar el temor a ver tan siquiera un reflejo que se asimile a tu sombra... porque siento que una vez más el invierno se me escapa entre los dedos, y me duele. Casi tanto como duele el aire que nos separa, casi tanto como duele quererte. Casi tanto como "dueles tú" 

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